jueves, 3 de octubre de 2013

Intervención del presidente de Rusia en el marco de la reuníón del G-20

   
 

En esta rueda de prensa, el presidente Vladimir Putin afirma que no está a favor de que se amplíe el conflicto Sirio al ámbito internacional (18:99). El primer argumento que expresa para defender su posición es un argumento pragmático, pues permite apreciar un hecho, en este caso la intervención, por las consecuencias económicas que traería para el resto de los países de la misma zona.

Según el presidente ruso, todo lo relacionado con los acontecimientos en la región en que se ubica Siria, tiene un efecto económico a nivel mundial. La razón de esto es Oriente próximo abastece con recursos energéticos a la región. Si este país se desestabiliza se elevan los precios de las materias primas. Lo cual es perjudicial en este momento en que la comunidad mundial sufre una crisis económica.

Con relación a este primer argumento encontramos que la relación entre causa y consecuencia se encuentra perfectamente establecida. Pues Putin toma en cuenta la importancia de Siria para el mundo, desde una perspectiva objetiva que se remite a los recursos energéticos que controla. Esto le permite al presidente hacer una trasferencia a la causa, del valor que le da a la consecuencia.

En el segundo argumento se buscará garantizar que el G-20 no apoyará a EE.UU. en su intento de intervenir militarmente a Siria. Para lo cual ofrece como prueba que en la reunión en la que trató el tema la mayoría de los países pertenecientes la G-20, se manifestaron en contra de una intervención militar en Siria.    

En ese caso, se señaló que la propuesta de EE.UU. solo es apoyada por cinco estados más: Francia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Reino Unido. Haciendo la salvedad de que en el último caso, el Paramento, siguiendo la voluntad popular rechazó una posible intervención. En contraposición se encuentran Rusia, China, India, Indonesia, Argentina, Brasil, Sudáfrica, Italia, mientras que los demás países se encuentran en una posición neutral frente al tema. A esto se suman la posición del Papa y del Secretario de la ONU. Por último mostró que la población mundial en general, según encuestas según las encuestas la mayoría de la población mundial no apoya este tipo de intervención.

En este caso, Putin busca argumentar a través de la muestra, partiendo de casos diferentes y estableciendo una relación cuantificable entre ellos. Aquí también hacemos referencia a los argumentos por el ejemplo, pero dado que el argumento tiene un movimiento progresivo, lo analizaremos aquí en tres momentos.

Inicia estableciendo una relación numérica entre los miembros que aprobaron y los que no aprobaron la propuesta de EE.UU. Con esto, demuestra que el G-20 no considera viable la intervención militar, pues la mayoría de los estados que lo componen no están de acuerdo con EE.UU. El presidente ruso extiende esta posición a otras instituciones políticas y económicas de gran importancia, que están por fuera del G-20, como la ONU y el Vaticano. Por último, muestra que este deseo de no intervención es más amplio, pues abarca a la mayoría de la población mundial, para lo cual hace alusión a una prueba estadística.

Ha de señalarse que en este último movimiento del argumento la prueba aportada no es sólida,  pues no se ofrecen datos concretos que nos permitan apreciar el valor de la prueba. Putin solo menciona las encuestas, pero no dice qué encuestas son, cómo se obtuvieron sus resultados, cuántas personas fueron interrogadas, etc. Estos datos son necesarios para evaluar la prueba.

Su siguiente argumento tiene por objetivo cuestionar las afirmaciones de EE.UU. en torno a la autoría del ataque con armas químicas. Así, el presidente afirma que el uso de armas químicas es una provocación de los mercenarios que buscan el apoyo de países en que no han apoyado hasta el momento. Cuando menciona el término mercenarios se refiere a los mismos a quienes EE.UU. llama rebeldes. Pero en este caso no ofrece prueba de ello, es muy probable que la razón de esto fuera el escenario en el que da estas declaraciones.

Por último el presidente ofrece un argumento deductivo, pues emplea la negación que le permite señalar que las intervenciones de estados extranjeros en conflictos internos solo son legítimas cuando hay hostilidades por parte de un Estado a otro. Como se sabe que en este no es el caso, pues Siria no ataca a EE. UU. entonces una intervención no sería legítima.

En este caso el presidente se equivoca, pues existen referentes en el sistema internacional que permiten la intervención por razones humanitarias. Es decir que no es necesario que Siria ataque a EE.UU. para que este lo ataque. Pues si Siria ataca a su población, este tipo de intervención sí sería legítima.




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