Cuando se piensa el conflicto en Siria es posible observar diversos aspectos; podría centrarse la atención en el conflicto interno. Algo semejante supone subrayar entonces la posición del gobierno frente a la oposición y la de esta frente a aquel. Es también posible pasar al ámbito internacional, en cuyo caso nos fijaríamos posiblemente en la forma en que Siria es atacada por su principal contendor en Occidente, EE.UU. y la manera en que el gobierno de Bashar al Asad se defiende de las acusaciones realizadas en su contra. De igual manera es posible tener en cuenta los argumentos que arguyen quienes apoyan a las diferentes fuerzas políticas en pugna.
Acá nos centraremos en este último aspecto, en el análisis argumentativo del presidente de Rusia y de la posición del gobierno de EE.UU., frente a la aprobación de una intervención militar en contra en Siria.
La propuesta sobre una acción bélica como la que busca llevar a cabo EE.UU. tiene su origen en el supuesto ataque con armas químicas en el que, al parecer, murieron cientos de civiles. Según EE.UU. el gobierno de Bashar al Asad fue el que atacó a la población, por lo cual debe realizarse la intervención para sancionar esta acción de un Estado en contra de sus nacionales. Por su parte, Siria se defiende al señalar que son inocentes frente a este hecho, y que de ser cierto el uso de armas químicas en contra de civiles, esto ha sido por parte de la oposición. Rusia por su parte, ha tomado partido por Siria. Esto ha llevado a Vladimir Putin a buscar por, diferentes medios, que esta intervención no se produzca.
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